Isaías 53 : 5

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores;y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Isaias 52 4-5.

“… El castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros sanados”

Los animamos  a meditar y visualizar la obra redentora de Cristo todos los días. De hecho, es cuando usted está enfermo o está empezando a sentir síntomas que es necesario centrarse en el hecho de que Jesús fue azotado por su sanidad. Cuando usted está experimentando síntomas físicos molestos o dolorosos en su cuerpo, vea a Jesús tomando cada azote en la espalda para su sanación. Vea Su espalda lacerada y destrozada como pago por su bienestar, y cada azote será medicina para usted.

En lugar de meditar sobre los síntomas y la gravedad de su condición, medite sobre lo que el Hijo de Dios ha hecho por usted. Diga: “Gracias, Jesús. Por Tu llaga he sido sanado.” Todo el cielo está detrás de la obra del Hijo de Dios. Y el Espíritu Santo, que es el Espíritu de la verdad dentro de ti, será testigo de la verdad de la Palabra de Dios dando vida a tu cuerpo. Aferrece a la sanidad que emerge del sacrificio de Cristo. ¡Aleluya!

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