Policías invaden Iglesia para prohibir la adoración a Jesucristo

CHINA. – La mayoría de los miembros que estaban en una iglesia fueron desalojados por efectivos policiales este fin de semana, las autoridades ordenaron que las personas que estén alabando el nombre de Jesucristo sean detenidos rápidamente.

Mientras se realizaba el culto en una iglesia familiar ubicada en Pekín, aproximadamente treinta policías invadieron el templo y ordenaron que los miembros dejen de alabar y cierren las puertas. Los policías también advirtieron que si las órdenes no fueran acatadas todos irían a la cárcel.

Según el informe policial de una organización que defiende los derechos humanos y la libertad religiosa, el pastor Xu Yonghai celebraba los cultos en una iglesia que edificó debajo de su casa, pero su iglesia no era oficializada por el gobierno chino.

Al parecer varios vecinos de la iglesia realizaron una denuncia colectiva sobre las celebraciones del pastor, y pese a esto los oficiales descubrieron e invadieron el lugar para acabar con la iglesia familiar.

Rápidamente, la comunidad cristiana se reunió para protestar contra las autoridades chinas, pues alegan que en los últimos años sus iglesias están siendo cerradas. Los cristianos en China están siendo arrestados sin posibilidades de argumentación o defensa.

Según un documento oficial que se filtró en los medios de comunicación, las autoridades tomaron la decisión de acabar con todas las iglesias pequeñas lo más rápido posible.

Agentes encubiertos en el servicio y funcionarios de la Oficina de Relaciones Religiosas de la provincia central de Henan, invadieron el templo y comenzaron a interrogar a los fieles.

“Algunos eran policías encubiertos y otros llevaban uniforme. Rompieron fotos mientras detenían a los hermanos y dieron por finalizado el servicio“, dijo un testigo.

Otro de los asistentes dijo a ChinaAid: “Intentaron agarrar el iPad y el teléfono celular de una hermana sin mostrar sus identificaciones. La hermana Sang dijo: “Esta es mi información personal”. La ignoraron y continuaron revisando nuestras cosas. El hermano Qian fue testigo de esto y se hizo cargo del iPad y el teléfono celular. Los oficiales inmediatamente atacaron al hermano Qian, y él estuvo inmediatamente bajo su control porque no se resistió.

Uno de los miembros de la iglesia también notó que las fuerzas del orden público “no fueron civiles y humanas durante su trabajo”, incluso empujaron a una mujer al suelo y posteriormente tiraron a un niño de una silla.

Después de la redada, muchos de los hermanos fueron llevados a la comisaría de Xiyuan, donde Sang le preguntó al director de la Oficina de Asuntos Religiosos: “¿Qué delito cometimos? ¿Por qué se llevaron a nuestros amigos?”.

Sin embargo, el director le impidió continuar y obligó a cada uno de los cristianos a registrar su información. En respuesta, Sang dijo: “Somos ciudadanos chinos y tenemos libertad de religión. ¿Por qué hace un seguimiento de nuestra información personal? Indignado, el director pidió a la policía encubierta que se la llevara.

Durante más de tres horas, los cristianos se vieron obligados a permanecer en la estación con las autoridades diciéndoles que tenían libertad religiosa, pero deben someterse a la gestión del gobierno y reunirse en lugares autorizados.

En China, todas las sedes religiosas deben estar registradas ante el gobierno y cumplir con la censura oficial para que se las considere legales, violando el artículo 36 de la Constitución china, que estipula que ningún organismo gubernamental puede interferir con la vida religiosa de un ciudadano. Como resultado, los cristianos defendieron sus derechos, cantando “libertad de creencia”, pero fueron arrestados por la policía.

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